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Tucumvuelve

Tras una década, Tucumán vuelve a medir precios que, en junio, registró un alza del 2,9%

Tras una década, Tucumán vuelve a medir precios que, en junio, registró un alza del 2,9%

Hubo que esperar 10 años para que Tucumán vuelva a contar, oficialmente, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC). En marzo de 2008, la conducción política encabezada por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, decidió dejar de relevar los precios a nivel federal, en el marco del IPC Nacional. Así, la provincia se quedó sin el termómetro de la inflación y se guió por el único que había, el del Gran Buenos Aires, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La Dirección de Estadística de la Provincia, dependiente de la Secretaría de Gestión Pública y Planeamiento, puso ayer a disposición de la sociedad el indicador tucumano, que relevó cerca de 16.000 precios de 600 productos y en 1.100 comercios para llegar a una primera conclusión: el Índice de Precios al Consumidor de Tucumán (IPCT) registró un incremento superior al medido por el Indec a nivel nacional y regional. En el primer semestre, la variación ha sido del 18,2%, al menos tres puntos por encima de lo que será el resultado general de la Argentina y que el Indec lo difundirá el martes.

Julio Saguir, titular del área de Gestión Pública y Planeamiento, indicó ayer a LA GACETA que el trabajo se hizo dentro del plazo establecido por el gobernador Juan Manzur. Recordó, en ese sentido, la promesa que hizo el mandatario el 1 de marzo pasado, cuando inauguró el período ordinario de sesiones de la Legislatura. “A partir de este año, comenzaremos a tener nuestra propia medición provincial del índice inflacionario. Ello es un avance significativo para la mejora de nuestros indicadores y estadísticas”, dijo el titular del Ejecutivo en aquella oportunidad.

Al dividirlo en capítulos, el informe oficial muestra que los mayores incrementos de precios en el semestre que pasó se observaron en Educación (33,4%) y en transporte (32,7%). Raúl García, director de Estadística, puntualizó que el efecto de las tarifas también tuvo incidencia en la medición del primer tramo de este mes. Así, por ejemplo, mencionó que el rubro comunicaciones (particularmente telefonía móvil) registró un incremento del 27,2%, mientras que vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles mostraron una variación semestral del 26,1% en promedio.

El reporte señala que el rubro alimentos y bebidas, el de mayor ponderación en el costo de la canasta familiar, ha registrado un incremento promedio del 19,2%, por encima del nivel general. A su vez, el de menor incidencia ha sido el de prendas de vestir y calzados, con un reajuste del 6%.

Lo que dejó junio

Pese a que la evolución de precios ha sido más elevada en los primeros cinco meses respecto de lo medido por el Indec, el índice tucumano de junio está por debajo de las proyecciones que las consultoras privadas han realizado para ese mes a nivel nacional. En efecto, la inflación fue del 2,9%, motorizada por las subas en comunicaciones (8,9%) y por alimentos y bebidas no alcohólicas (4,3%). El doble incremento del combustible impactará en la medición de este mes, anticipan desde la Casa de Gobierno.

A nivel nacional, las consultoras proyectan para junio una variación del Índice General de Precios al Consumidor de entre un 3,2% y un 3,9%, particularmente por el impacto del incremento de precios de productos esenciales de la canasta familiar, de las naftas y de las cuotas de las prepagas.

El pico de incrementos fue proyectado por la consultora Orlando J. Ferreres y Asociados, que anticipó una variación de hasta un 3,9% mensual. Según esa consultora, se trata de la mayor variación registrada desde abril de 2016, con un fuerte impacto en el incremento del valor de los alimentos, en torno de un 4,3%.

Esta semana el Banco Central decidió mantener la tasa de política monetaria en 40%. La entidad que conduce Luis Caputo anuncio que mantendrá “el actual sesgo contractivo de la política monetaria hasta que la trayectoria de la inflación, así como la inflación esperada, se alineen con la meta de diciembre 2019”. La inflación es considerada el talón de Aquiles del modelo económico que impulsa el presidente Mauricio Macri. A fines de 2017, el Gobierno tuvo que prescindir de las metas de inflación trazada hasta entonces, del 15%, un porcentaje que puede llegar a corroborarse sólo para la primera mitad de este año. Las consultoras privadas, en tanto, estiman que el indicador tendrá una variación anual que rondará el 30%. En sus compromisos ante el Fondo Monetario Internacional, con el fin de acceder a un crédito stand-by de U$S 50.000 millones, el país trazó un sendero de baja gradual de la inflación.

Uno de los objetivos fijados en el memorandum remitido al FMI fue el de “fortalecer el marco institucional y de metas de inflación del Banco Central reforzando su autonomía y estableciendo un sendero para la inflación realista, que tome en cuenta las implicancias de la reciente volatilidad del mercado pero, no obstante, busque bajar la inflación a un dígito para fines de 2021.

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